Cuando a la vida le da por ser caprichosa… y se pasa

Creemos que somos inmortales y no damos un beso cuando nos despedimos de alguien, total, nos vamos a ver luego, o volverá mañana o en el próximo viaje. Pero hay veces que eso no ocurre y te arrepientes toda tu vida. Cuando la muerte te visita es como saludar a un desconocido al que jamás te habría gustado conocer, asi que le das la mano,  porque la educación nunca hay que perderla, o eso dice mi madre, y sigues tu camino. Con más peso y recuerdos que antes, y con nombres en tu teléfono que nunca volverán a aparecer en pantalla, pero no los borras, no sé por qué. Ya lo haré.

Así que aunque suene a tópico, nunca cierres la puerta de tu casa enfadado, cerciórate de que si, por casualidad, esa fuera la última vez que ves a tus seres queridos, ellos sepan cuánto les quieres. Nunca sabes cuando la vida se te va a apagar, porque la vida es así, caprichosa.
 

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